Aquellos buenos recuerdos que, de
alguna u otra forma, supieron ocupar buena parte de nuestros pensamientos. Sin
pensarlo, sin quererlo ni desearlo, desatan pasiones y emociones que estaban en
duda de aparecer de nuevo. Vemos luz al final del túnel, y por primera vez en
mucho tiempo... la felicidad está latente, se siente. Espontánea, cómo todo lo
bueno… que fácil viene... y fácil se va. Con la diferencia que esta vez, deja a
flor de piel marcas… que el tiempo no puede borrar.
Nos deja pensando, dudando…
recreando posibles escenarios que puedan mejorar lo vivido y lo que está por
venir. Es el silencio, amargo… el dejo de una voz en el oído y una canción y
nunca más volverá a ser cantada.
Sería gracioso pensar que está
todo escrito, como siempre lo hice. Ahora, la frase pierde sentido… Asumirlo en
este momento sería ir con la corriente, dejar que pase el tiempo y deal with
it. Pero es imposible, es la negación que nos gana y se entromete. De lo bien
que hace, la promuevo en todo sentido. Todo… para recordar.
















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