Trastorno obsesivo-compulsivo destructivo. Pensamientos que continuamente nos hacen confeccionar planes estúpidos una y otra vez. Componemos notas mentales, post-it’s con sugerencias y frases visuales, millones de recordatorios de en qué es lo que no hay que equivocarse nuevamente. Pero al final, terminamos cayendo otra vez.
Por alguna razón quedamos mal, sabemos que quedamos mal pero aún así metemos la pata como quién dice, ¡hasta con orgullo! Claro está, después queda el dejo de ridiculez y remordimiento. Hablarle al que no te da ni la hora, hablarle de nuevo, seguirle hablando esperando su respuesta. Buscar “inconscientemente” personas parecidas… Tóxicas, igualitos. Ojo, todo causado por nuestra conciencia inconsciente. Atesorar recuerdos que ya pasaron de moda. ¿Por qué deberíamos tenerlos si con quienes fueron compartidos ya no están o no les importan? Vivir, en el pasado.
“Una persona con TOC se da cuenta de que tiene un problema. Los pacientes suelen sentirse culpables de su conducta anormal y sus conocidos pueden enfadarse con ellos porque no son capaces de controlar sus compulsiones”.
Obviamente nos damos cuenta que nos estamos mandando una, pero en el fondo nos gusta. Nos encanta ser pisoteados una y otra vez por personajes idénticos. Pensamos que al tirar la misma red en el río vamos a pescar algo completamente distinto, desconocido. Pero no, al final… sigue saliendo el mismo bagre.
















